En los últimos años ha ganado fuerza en el país la narrativa de que la minería artesanal y de pequeña escala informal (MAPE) genera mayor beneficio local que la gran minería, al supuestamente “dejar los recursos en la zona” y proveer empleo inmediato. Esta percepción ha influido en debates territoriales, decisiones políticas y conflictos sociales. Sin embargo, la ausencia de evidencia sistemática ha permitido que el diagnóstico se mantenga más por intuición que por datos.