Por Iván Arenas. Es 22 de mayo del 2025. Atentos con esa fecha. Bernardo Navarro, cubano estadounidense, con esposa de origen peruano, es designado por Donald Trump embajador plenipotenciario en el Perú. Van a pasar un puñado de meses -hasta diciembre- para que Navarro asuma las funciones de su nuevo puesto debido al rígido protocolo estadounidense. Su designación -en mayo- es un mensaje cifrado de la administración republicana, no solo a la clase política peruana, sino para todo el `hinterland" sudamericano. Navarro, cuya historia personal y familiar de exiliados cubanos representa línea a línea el llamado "sueño americano", es además amigo leal de Marco Rubio, un halcón cuyo protagonismo hoy es indudable. La designación de Navarro, conocedor del Perú, es un movimiento político y estratégico de la administración. Rubio es el `factótum". Ese mayo del 2025, toda la clase política peruana -que incluso ahora no ha logrado captar el mensaje cifrado trumpista- aún le daba soporte a una Dina Boluarte con 3% de aprobación. Meses antes -en diciembre del 2024- Xi Jinping llegó al Perú en el marco de APEC y, acompañado por Boluarte, inaugura el puerto de Chancay. El mensaje cifrado republicano se lee en lenguaje geopolítico: la administración Trump y Estados Unidos miran con detenimiento lo que sucede en su `hinterland". Esa palabra la van a leer de manera frecuente.