Ha tratado de justificar y suavizar sus sospechosos encuentros clandestinos con un empresario chino. Ha dado tres versiones distintas en la misma cantidad de días y aun así ha asegurado que no le mintió al país y que fue un error. Para los peruanos, sin embargo, los acercamientos con Zhihua Yang despiertan serias dudas y proyectan señales inequívocas de posibles actos de corrupción. Y es que según la última encuesta realizada por Ipsos para Perú21, el 78% de la ciudadanía califica la conducta presidencial como sospechosa y revela indicios de corrupción. (Edición sábado)