Para la mayoría de los extranjeros, el principal misterio de la economía peruana es su resistencia en un contexto de maremotos políticos constantes. Cualquier otro país con tamaña volatilidad política -opinan varios desde fuera- hubiese naufragado hace tiempo en la inflación, la recesión y el desempleo. A pesar de tomar juramento a un nuevo presidente cada año y medio en promedio, son diversos los pilares que nos han permitido un buen nivel de responsabilidad macroeconómica, como la relativa prudencia fiscal y las garantías de la Constitución Política vigente. Adicionalmente, una fortaleza notable en estas circunstancias ha sido el desempeño, independencia y credibilidad del Banco Central de Reserva del Perú (BCR). Su presidente, Julio Velarde, se presentó esta semana en el Foro Económico Mundial 2026 de Davos, en Suiza. Durante su panel, titulado "Rompiendo el techo de crecimiento de América Latina", Velarde hizo hincapié en la predictibilidad de las reglas económicas en el Perú, la apertura al comercio internacional, la estabilidad de los bonos peruanos, entre otros puntos claves de la economía nacional. Pero Velarde, que lleva dos décadas al frente del ente emisor, tiene una mirada amplia, más allá de los indicadores financieros del día a día. El economista enfatizó que una población más educada es indispensable para alcanzar prosperidad a largo plazo. (Edición domingo)