Por David Tuesta. Un reciente informe del Consejo Privado de Competitividad muestra que al cierre del 2025, el gasto en personal y obligaciones sociales del sector público superó los S/ 85 mil millones. Inquieta su tendencia. Entre el 2021 y el 2025, este gasto se aproximó al 30%, con una dinámica intensa en los niveles con mayor fragilidad de control. Dado que el empleo estatal apenas creció en 2.5%, queda claro que prácticamente todo el incremento se concentró en sueldos sin ninguna justificación meritocrática. Despilfarro puro. Y en esa línea, el indicador clave es el gasto anual por trabajador. En el 2021 era S/ 49,993 y en el 2025 llegó a S/ 62,007, un salto de alrededor de 24% en cuatro años. No hablamos de una economía que haya duplicado productividad. Por el contrario: hablamos de un país que ha vivido inestabilidad política y fragilidad institucional que ha afectado sus cuentas fiscales, su crecimiento potencial y ha menguado el servicio al ciudadano. En el 2025, el ingreso promedio del sector público fue S/ 3,688, alrededor de 13% mayor al del sector privado (S/ 3,252). ¿Es acaso el sector público más productivo que el privado asalariado? Sospecho que no. Desde una perspectiva conceptual, gastar en planillas no es "malo" per se. El Estado produce bienes y servicios intensivos en trabajo: maestros, médicos, policías, jueces, técnicos. Sin capital humano público no hay provisión de educación, salud, seguridad ni justicia.