La innovación tecnológica y la transición energética comparten un punto de partida poco visible: la minería. La creciente adopción de inteligencia artificial, energías renovables y movilidad eléctrica está disparando la demanda de minerales críticos como cobre, níquel, litio y tierras raras. Según la Agencia Internacional de la Energía, el consumo de estos insumos podría ser más de 3,4 veces mayor hacia 2040, lo que convierte a la extracción responsable en un eje central del desarrollo sostenible.