Por Iván Alonso. En un año el precio del oro ha subido 70%. En el papel, el Banco Central de Reserva, que tiene, entre barras y monedas de colección, poco más de un millón de onzas, ha ganado US$2.000 millones con la subida, sin contar las ganancias de años anteriores. Algunos políticos y economistas han sugerido que compre más. Pero el BCR no ha comprado ni una sola onza en los últimos 20 años, por lo menos, pese a que el precio se ha multiplicado por ocho. Es poco probable que lo haga ahora. El BCR no necesita comprar oro. Antiguamente, el oro era el respaldo de los billetes y monedas que los bancos emitían (antes inclusive de que existiera el BCR). En otras palabras, para poner soles en circulación, los bancos compraban oro. En el balance de cada banco había una cantidad de oro en el lado izquierdo y una cantidad equivalente de soles en el derecho. Así era, en esencia, como funcionaba el patrón oro. Para bien o para mal, el mundo abandonó el patrón oro hace 90 años. Hoy los bancos centrales, que son los únicos autorizados a emitir moneda, no necesitan oro para respaldarla. Lo que hace el BCR para poner soles en circulación es –simplificando– comprar dólares, y con esos dólares compra bonos del tesoro norteamericano. Ese es el respaldo de nuestra moneda. Pero, además de innecesario, sería imprudente que el BCR compre oro.