Algunas de las principales lecciones -o recordatorios- que dejó el 2025 es que todo anuncio que eventualmente se materializa demanda una fuente de financiamiento y en el Estado, como en todos lados, el dinero es finito. Las múltiples observaciones y advertencias sobre el manejo de las finanzas públicas, pilar de nuestra fortaleza macroeconómica, son una muestra. Y aunque el panorama fiscal se ha deteriorado, las propuestas y promesas de campaña por las elecciones generales de este año no escatiman y apuntan al impulso de grandes proyectos de infraestructura.