GEOPOLÍTICA Y CAMBIO TECNOLÓGICO: LA OBSOLESCENCIA DEL PETRÓLEO
15 de enero de 2026

Por José Martínez Sanguinetti. La trayectoria de largo plazo del mercado energético apunta inequívocamente al declive estructural del petróleo. Las proyecciones indican que, para el 2050, entre el 60% y el 70% de la demanda global de transporte terrestre desaparecerá, reemplazada por la electrificación y el hidrógeno. Ante esta obsolescencia programada, el precio del crudo tiende a converger hacia su realidad geológica: el costo de producción eficiente. Los datos fundamentales sitúan este piso en niveles claros: los productores del Golfo Pérsico operan rentablemente (costo de extracción) entre US$ 15 y US$ 20 por barril, mientras que los líderes del shale en EE.UU. mantienen su eficiencia operativa en la franja de los US$ 40-US$ 50. Si la estructura de costos sugiere un equilibrio bajo, la persistencia de cotizaciones elevadas responde a una distorsión concreta: una "prima de guerra". La oferta, se encuentra restringida pues varios de los principales productores han estado excluidos del mercado. No es especulación, sino una barrera tangible. Venezuela, dueña de la primera reserva mundial; Irán, la tercera; y Rusia, la octava, han operado bajo embargos que aíslan millones de barriles del circuito formal. Esta estrangulación artificial es lo que ha mantenido al crudo cotizando muy por encima de su gravedad natural. El análisis para el próximo bienio sugiere que esta arquitectura de restricción está cerca de su límite.

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