Por Andrés Romaña. La expremier y actual candidata al Senado, Mirtha Vásquez, cuestionó que la empresa Yanacocha no haya evitado la invasión de mineros ilegales en el frustrado proyecto Conga. El reclamo resulta paradójico, dado que fueron ella, Marco Arana, Verónika Mendoza y otros líderes de izquierda quienes promovieron el bloqueo de esta obra, dejando las áreas de explotación expuestas. Ahora, exigen que la empresa cuide una zona donde nunca se pudo iniciar el proyecto. Han pasado casi quince años desde que se levantó la consigna "agua sí, mina no", una falsa dicotomía que planteaba que apoyar Conga equivalía a condenar a Cajamarca a quedarse sin agua y en pobreza. La realidad es distinta; en 2024, Cajamarca fue la región con mayor pobreza del país (45%), según el Instituto Peruano de Economía. Asimismo, el exgobernador cajamarquino que alentó las protestas antimineras hoy cumple prisión por corrupción. No es difícil imaginar que, de haberse desarrollado Conga, Cajamarca estaría mejor. Aunque el bienestar habría dependido de la capacidad de gestión de sus autoridades locales, las arcas públicas tendrían ingresos extraordinarios gracias al precio del oro, que sigue alcanzando máximos históricos. En cambio, quienes realmente se beneficiaron fueron los políticos que capitalizaron su oposición a la minería formal y hoy buscan cargos públicos, así como los mineros ilegales que ocupan las zonas abandonadas.