Este desempeño marca un punto de inflexión tras varios años de bajo dinamismo, asociados a la incertidumbre política y a la desaceleración económica. Las proyecciones disponibles indican que la inversión privada habría crecido alrededor de 9% en el 2025, consolidando el retorno a una senda expansiva. Para el 2026, las estimaciones apuntan a un crecimiento adicional de entre 4% y 5%, lo que permitiría acumular al menos tres años consecutivos de expansión y configurar un nuevo ciclo de crecimiento de la inversión privada.