No fue un descuido menor ni un rumor sin sustento. Fueron los propios candidatos quienes dejaron constancia directa de lo que hicieron. Algunos se creyeron Papá Noel: se colocaron el gorro rojo, entregaron regalos a niños y, de paso, buscaron cosechar votos entre los padres. Otros recurrieron a terceros para hacer lo mismo o incluso repartir dinero. (Edición sábado)