La agenda internacional Fitch Ratings decidió retirar la calificación crediticia de Petroperú, una señal de alarma que golpea directamente la credibilidad financiera de la empresa estatal y del propio Estado peruano. La decisión no es un hecho aislado ni técnico: es la consecuencia directa de la incertidumbre extrema generada por el gobierno a través del Decreto de Urgencia que reorganiza —y en la práctica pone en duda— la continuidad y el modelo de la petrolera estatal. (Edición domingo)