En las últimas horas del 2025, un enfrentamiento a tiros entre mineros no legales en Pataz dejó tres muertos. La provincia liberteña cerró así un año sangriento, en el que casi 50 personas murieron producto de las pugnas por el control del mineral entre grupos criminales y cuyo capítulo más cruento se registró en mayo, cuando 13 trabajadores de seguridad fueron secuestrados, torturados y asesinados en el interior de un socavón por la banda Los Parqueros. Pero es justo decir que el 2025 no solo fue un año donde vimos a esta economía criminal abrirse paso e imponer su control a balazos en varios puntos del territorio nacional, sino también uno en el que presenciamos la renuncia de las autoridades a hacerle frente. Desde el Congreso, por ejemplo, se pateó durante la segunda mitad del año pasado la discusión de una ley que estableciera por fin un marco normativo realista para formalizar a decenas de miles de mineros informales. (Edición sábado).