Ayer, la Comisión Permanente del Congreso hizo lo que nadie dudó que haría: aprobar la vigencia del Reinfo hasta diciembre del próximo año. Como se sabe, se trató de una segunda votación de la mentada iniciativa. La primera tuvo lugar en el pleno el 4 de este mes y se tradujo en 60 votos a favor, 36 en contra y ocho abstenciones. Ahora, con facultades delegadas por el pleno, la Permanente ha hecho lo propio con 13 votos a favor, 4 en contra y 2 abstenciones. Con ello, el parapeto de la minería ilegal para operar impunemente en los lugares en los que no debería se ha extendido por un año, salvo que la ley MAPE sea aprobada antes de que ese plazo se cumpla. Pero no hay que engañarse, semejante norma seguirá siendo una entelequia cuando esta representación nacional haya culminado sus funciones. Y, por cierto, no es improbable que la próxima conformación parlamentaria tampoco acometa la tarea de generar un instrumento eficaz para la formalización de los mineros artesanales, pues al distinguir entre estos y los ilegales afectaría intereses cuya presencia es y ha sido verificable en el Palacio Legislativo. La presencia de voceros de las organizaciones que los reúnen en las listas congresales de muchos de los partidos que buscarán en abril colocar una bancada en el hemiciclo es un mal augurio al respecto. Si la ciudadanía no es consciente del problema y vota por ellos, tendremos reiteradas prórrogas de este pernicioso registro hasta el 2031.