Por César Gutiérrez Peña.El 2015 empezó la "cuesta abajo en la rodada" en el sector hidrocarburífero peruano, y al cierre del 2025 las esperanzas de una reactivación están puestas en lo que pueda conseguir la alianza Anadarko-Chevron en el zócalo continental de La Libertad, en los trabajos de perforación de pozos que se iniciarán en marzo del próximo año. Los prolegómenos de la crisis empezaron en el 2014 con las sucesivas interrupciones en el Oleoducto Norperuano (ONP) que afectaban al operador del lote 1-AB (hoy lote 192), la argentina Pluspetrol Norte S. A., cuyo contrato de licencia de explotación terminó el 2015, y acertadamente decidieron irse.Entre el 2015 y el 2021, el lote 192 estuvo operado por un contrato de servicios (crudo propiedad del Estado), y desde allí hasta la fecha ha estado paralizado por no haber encontrado el operador confiable que invierta y se haga cargo.En Loreto, hasta el 2020 estuvo en operación el lote 8, a cargo de Pluspetrol Norte S. A., que se declaró en quiebra y se marchó.El lote ha estado paralizado hasta este año, cuando ha retornado a producir a cargo de la empresa Upland Oil & Gas, con lo que la Refinería Iquitos, de propiedad de Petroperú S. A. (PP), puede producir gasolinas, diésel y residuales.Mientras tanto, la producción de petróleo en el noroeste peruano declinaba, llegando a la magra cifra de 20 mil barriles diarios (MBD), lejanos de los 34 MBD del 2018, complicando la eficiencia de la Nueva Refinería Talara (NRT), hoy convertida en el origen de una deuda de PP que bordea los 7,000 millones de dólares (MMUS$).