La derrota de la izquierda en la segunda vuelta de las elecciones en Chile ha sido apabullante. José Antonio Kast, candidato del Partido Republicano, claramente ubicado en la derecha, ha triunfado con una ventaja de cerca de 18 puntos porcentuales sobre su contendora, la militante del Partido Comunista y postulante por la coalición Unidad por Chile, Jeannette Jara. Semejante distancia en un balotaje es insólita; particularmente si la aspirante vencida había sido la más votada en la primera vuelta (obtuvo el 26,85%, mientras que Kast solo llegó al 23,93%). El pronunciamiento de las ánforas está relacionado también con la gestión del actual mandatario chileno, Gabriel Boric -Jara fue su ministra de Trabajo y Previsión Social- y con el experimento de Constitución ‘woke’ e intervencionista en lo económico que los chilenos rechazaron abrumadoramente en el referéndum del 2022. La verdad, es como si la izquierda hubiera sido enviada a un rincón a reflexionar sobre los despropósitos que trató de impulsar en ese país durante los últimos cuatro años.