En el medio del océano de partidos sin historia ni trascendencia que intentarán pasar la valla electoral el próximo 12 de abril, hay algunos pocos con peso y tradición en la política nacional. Uno de ellos era Acción Popular, con amplio reconocimiento ciudadano de su símbolo, la lampa, y el recuerdo de Fernando Belaunde, su fundador, como un presidente honesto que encabezó luchas democráticas. Pero el recuerdo y el legado no han sido suficientes para salvar al partido del naufragio. Su historia reciente venía ya empañada con una bancada que cobijó a algunos de los congresistas más cuestionables del último período, pero fue su intento de democracia doméstica lo que hundió a la agrupación. Esta semana, como se preveía, el Jurado Nacional de Elecciones anuló los comicios internos de Acción Popular.