Por Carlos E. Paredes, economista de Intelfin Estudios y Consultoría y docente de la Universidad Continental.Gracias a un marco legal y un entorno de negocios favorables, durante las últimas dos décadas, el Perú promovió exitosamente la inversión privada en el sector portuario nacional. Como consecuencia de esto, se amplió y modernizó la infraestructura existente, fortaleciendo nuestra conectividad marítima, la cual resulta clave para la competitividad logística del país.El Índice de Conectividad del Transporte Marítimo (LSCI), elaborado por la UNCTAD, permite monitorear el grado de integración de los puertos en las redes logísticas globales, así como su capacidad para facilitar el comercio internacional. En el tercer trimestre de este año, el Perú se ubicó en la posición 38 en este índice, figurando entre los cinco países con mayor conectividad marítima de América Latina y el Caribe, solo detrás de Panamá (24), Colombia (25), México (26) y Brasil (32). Asimismo, entre el 2020 y el 2024, el puerto del Callao ascendió del puesto 56 al 37 a nivel mundial en el Índice de Rendimiento de Puertos de Contenedores elaborado por el Banco Mundial y S&P Global Market Intelligence.En un análisis reciente que realizamos por encargo de Cosco Shipping Ports, pudimos constatar que, en los últimos quince años, la inversión privada ha tenido un impacto positivo y significativo sobre la competencia entre los diferentes puertos nacionales.