Si bien el Perú es un país con un gran patrimonio forestal, al tener más de 72.8 millones de hectáreas de bosques, enfrenta una amenaza creciente: la tala ilegal, que ha tenido un avance silencioso en comparación con otros delitos ambientales, como la minería ilegal y el tráfico de especies.En los tres últimos años, el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor) ha logrado reducir la extracción no autorizada de madera en las áreas con permiso para el aprovechamiento de recursos forestales (con títulos habilitantes); sin embargo, en las zonas boscosas fuera de estas concesiones este delito sigue teniendo un fuerte impacto y las cifras así lo demuestran.De acuerdo con información de Osinfor, a la que accedió Gestión, entre los años 2015 al 2025 se ha identificado la extracción y/o movilización de un volumen de madera proveniente de áreas no autorizadas superior a los 2'126,000 m3 rollizos (troncos).