El gas natural se ha convertido en un componente clave para la matriz energética por su bajo costo y menor generación de emisiones. Sin embargo, su masificación enfrenta serios retos: la falta de infraestructura dificulta su llegada a las regiones del centro y sur, y la incertidumbre en la fijación de tarifas amenaza la viabilidad de las concesiones existentes y futuras.Según el Minem, el gas natural representó cerca del 12% del consumo energético nacional en el 2022. Aunque este avance es significativo, su potencial aún está lejos de ser plenamente aprovechado. Además, la penetración ha sido desigual: en la industria alcanza el 30% del consumo energético, mientras que en el transporte solo llega al 7%, a pesar de los programas de conversión a GNV.La demanda de gas natural está concentrada en el sector empresarial. En el 2023, la generación eléctrica representó dos tercios de su consumo, seguido de los usos industriales (19%), según Osinergmin. En cambio, la demanda residencial y comercial apenas representa el 5%. Por ello, la viabilidad de la provisión de gas natural a hogares depende de la distribución a grandes clientes industriales o energéticos.(Edición domingo).