Frente a la ribera del río Tigre, en la región Loreto, un hombre introduce un palo delgado de pocos centímetros por la grieta de un tubo metélico vertical y, tras sacarlo, deja caer sobre la base de esa estructura corroída una gotas de un líquido viscoso con un fuerte olor a combustible. El tubo, expuesto sin ninguna protección, está al lado de las escaleras del puerto principal de la comunidad de Miraflores, a cinco horas en embarcación por río Nauta.