Aunque no hay previsiones de fenómenos climáticos como La Niña o El Niño para inicios del 2025, las condiciones climáticas extremas podrían continuar durante el primer trimestre del próximo año y tener impactos negativos no solo en la agricultura, sino también en el suministro de agua para consumo residencial y la producción hidroeléctrica. Un pronóstico del Sistema de Monitoreo y Pronóstico de Sequías Hidrológicas del Senamhi, que esa entidad dio a conocer a Gestión, proyecta que, hasta febrero del 2025 puede haber un riesgo creciente para la provisión de agua para riego agrícola, para el suministro para empresas de agua y saneamiento (EPS) y para generación hidroeléctrica.