Vladimir Cerrón, allí donde la fortuna le haya permitido esconderse, debe estar regando plácidamente su jardín lleno de tréboles de cuatro hojas con un whiskey en mano.No es poca cosa seguir como si nada por la vida, publicando videos e interactuando en redes sociales, con una orden de captura de por medio desde hace casi un año y más de 100 mil soles que la Policía ofrece (sin éxito) para quien dé datos de dónde se oculta.Es un hecho: Cerrón es un escapista con suerte.El flamante prófugo de Perú Libre recibió el 2024 en un lujoso condominio en Asia. Pasó de estar refugiado en la ciudad de Chincha a la comodidad de un bungalow frente al mar al sur de Lima. Pero sus días, después de la serpentina y el champagne, fueron realmente tensos.(Edición domingo).