Madura y responsable es la actitud asumida por algunos presidentes regionales que, sin falsos protagonismos, creen fervientemente en la inversión, y no en la confrontación inútil.El discurso de estos políticos es alentador y difiere enormemente del que exhiben personajes como Ollanta Humala. Irónicamente su partido no ganó ninguna presidencia regional, pero pretende adjudicarse la representatividad de las nuevas autoridades en un afán protagónico que lo descalifica aun más.En su lugar, de manera proactiva y constructiva, presidentes como Yehude Simon, en Lambayeque o Juan Manuel Guillén, en Arequipa, se han comprometido a trabajar con los gobiernos locales, para intensificar el diálogo en busca de salidas comunes; con otras regiones, de manera horizontal para consolidar acuerdos que podrían ser la base de las macrorregiones; y con el Gobierno Central, para garantizar una transferencia de recursos y de competencias eficiente, y pararevisar las leyes de descentralización y de municipalidades.En efecto, así como el Ejecutivo debe apoyar a las nuevas autoridades, estas deben reconocer que el país exige más inclusión: empleo, salud, educación, justicia y reforma del Estado. Fácil es oponerse a todo o utilizar la protesta para mantener el protagonismo político como busca Humala. Lo difícil es trabajar sin amilanarse por el desarrollo de nuestras jurisdicciones y sus pobladores.