Hay varias maneras de leer los resultados de las elecciones regionales y municipales. Una es ver en ellos un reflejo más de la tradicional dualidad formal-informal. La estructura de partidos formal de la política peruana funciona en Lima, pero no capta a los líderes en el interior, donde cada uno funda su propia organización. Lo que habría que explicar acá es por qué esta situación se ha agravado desde las elecciones del 2002, donde los partidos nacionales colocaron a la mayor parte de presidentes regionales y ahora solo a cinco de ellos, y a un 56% de los alcaldes provinciales y ahora solo a un 38%. Es posible que el 2002 los partidos nacionales todavía se beneficiaran, por contraste, de la decepción colectiva con Fujimori. Ahora ese efecto desapareció por completo, aunque tampoco ha significado un reflujo a favor de Sí Cumple en estas elecciones (muchos fujimoristas se han presentado como independientes). Quizá el factor más explicativo sea el dinamismo económico de algunas regiones y el hecho de que los gobiernos locales tengan, tanto por mayores transferencias debido al canon, regalías y bonanza fiscal como debido al proceso de descentralización mismo, mayores recursos y atribuciones. Esto determina que las alcaldías se conviertan en cargos interesantes para los líderes naturales o en botines apetitosos para los inescrupulosos, según sea el caso.El segundo caso --la municipalidad botín-- explica por qué en un 57% de los conflictos reportados por la Defensoría del Pueblo para el 2005 fueron, no con las mineras o con el Gobierno, sino con alcaldes acusados de mal uso de los recursos --pedidos de renuncia, secuestros, intentos de linchamiento, etc.--, y puede explicar por qué esa misma clase de conflictos se han producido en una cantidad sin precedentes en estas últimas elecciones. Solo los casos en los que la policía intervino los días 19 y 20 suman 70. Increíble. En muchos de ellos, facciosos de uno o varios aspirantes se rebelaron violentamente contra el triunfo del alcalde reeleccionista.Las leyes tampoco ayudan: la revocatoria debería ser más fácil, el alcalde debería poder renunciar y quizá sería bueno poner un porcentaje mínimo de los votos para ganar. Pero para que los partidos vuelvan a captar a los líderes locales se necesitan dos cosas: la decisión de los partidos de abrirse radicalmente, dejando de lado los reflejos feudales de las dirigencias locales, que no admiten a nadie que pueda hacerles sombra; y establecer de una vez por todas el distrito uninominal para elegir congresistas --un congresista por distrito--, porque de esa manera se fomenta la aglutinación de las agrupaciones en pocos partidos y se permite que sean las bases, los electores, quienes elijan al candidato y no la jerarquía partidaria: que es exactamente lo que ha ocurrido en estas elecciones cuando los líderes locales decidieron no pasar por el tamiz partidario para ser candidatos. Ojalá se entienda. La 'municipalidad botín' explica por qué en un 57% los conflictos reportados por la Defensoría del Pueblo el 2005 fueron con alcaldes acusados de malos manejos,señala el periodista Jaime de Althaus.