Este 7 de junio, la ciudad de Puno amaneció con una evidente atmósfera de tensión. La ceremonia de la Jura de la Bandera en el nuevo aniversario de la batalla de Arica, como se estila todos los años en el territorio nacional, estaba en juego en la capital altiplánica.La noche del día anterior, la Policía Nacional y soldados de la Cuarta Brigada de Montaña de Puno, comandada por el general EP Manuel Alarcón, habían tomado el lugar no se sabe si por precaución o temor de que fracasase la actividad a causa de un nuevo desborde popular que termine no solo por impedir la ceremonia sino con izar un pabellón negro, como era el objetivo de activistas aimaras y dirigentes políticos y magisteriales de izquierdas.