Durante los meses que Pedro Castillo estuvo en el gobierno, aprovechó su cargo de presidente de la República para conformar una presunta organización criminal familiar que tenía como coordinadores a su propia esposa Lilia Paredes y a sus cuñados Yenifer, David y Walter Paredes, quienes hacían las labores de testaferros, junto al empresario Hugo Espino, así como a su ministro de Vivienda y Construcción, Geiner Alvarado, y al exalcalde de Anguía (Cajamarca), Nenil Medina, quienes serían sus operadores.(Edición domingo).