Hoy, diecisiete años después, David Waisman, pronto a cumplir 86, explica por qué siente tanta amargura, rabia, contra su ex socio político y por qué se siente traicionado.¿Odia usted a Alejandro Toledo, de quien ha dicho estos días palabras sumamente duras?No lo odio, no tengo odio. Lo que siento es una amargura inmensa de saber que es uno más de los grandes corruptos y destructores morales del Perú. No lo odio, ni voy por el revanchismo. Lo que tengo es indignación, hambre de justicia por el daño que le ha hecho al país, y por la traición hacia mi persona y millones de peruanos. Creo que el mejor puñete que le podría dar a él es verlo en la cárcel al lado de Fujimori. Yo espero que cuando venga se someta a la confesión sincera, si eso es posible, y los peruanos podamos conocer a todos los corruptos que estuvieron involucrados con él en sus delitos, y que esos también paguen. Para que haya un castigo ejemplar contra todos los funcionarios públicos, y los postulantes sepan que no se van a escapar de la justicia si cometen robos.(Edición domingo).