Resulta paradójico e indignante que el jefe de la entidad estatal encargada de velar por el estricto cumplimiento de los derechos laborales y de luchar contra cualquier tipo de abuso efectuado en contra de los trabajadores sea acusado de hostigamiento y acoso sexual por una empleada del sector público.Eso es precisamente lo que ha ocurrido con Víctor Loyola Desposorio, titular de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil), quien el lunes 6 de marzo se vio obligado a poner su cargo a disposición tras una denuncia hecha pública la noche del domingo, por Cuarto poder, y luego de que el ministro de Trabajo, Alfonso Adrianzén, le exigiera su renuncia.