La segunda edición de la llamada "Toma de Lima" pasó casi desapercibida pese a la convocatoria realizada en redes sociales. Más allá de algunas manifestaciones en el Centro de Lima, la capital vivió un caluroso día de verano sin contratiempos, tal como lo había adelantado el premier Alberto Otárola al señalar que no se produciría ninguna toma de Lima.Anticipándose a la posibilidad de que se origine una violenta manifestación, la plaza Dos de Mayo amaneció con presencia de dos tanquetas de la Marina de Guerra y con un fuerte contingente policial en el perímetro.