Casi tres meses después de la destitución de Pedro Castillo, siguen apareciendo evidencias de cómo se manejó su gobierno. Para muestra dos botones. La Contraloría descubrió que se contrataron funcionarios de manera muy informal, que no cumplían con los requisitos, mientras que, a la par, se repartió comida por doquier y sin registro de beneficiarios.Perú21 accedió a un informe de control específico que evidencia que la Subsecretaría General requirió, entre agosto del 2021 y marzo del 2022, servicios fotográficos y asistencia de redes sociales a pesar que dicha unidad no tiene funciones de comunicación y prensa.