"Anunciamos las siguientes medidas: Disolver temporalmente el Congreso de la República e instaurar un gobierno de emergencia excepcional", fueron las palabras con las que Pedro Castillo, en cadena nacional, decidió quebrar el orden constitucional y convertirse en dictador. Sin embargo, Walter Ayala, exministro y defensor de Castillo, presentó un pedido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que el golpista sea liberado y restituido en el cargo de presidente. Según Ayala, la destitución de Castillo "vulneró el debido proceso, plazos y no alcanzó 104 votos para la vacancia directa".