Puno está entrando en fase terminal si de economía y de condiciones de vida se trata. La primera consecuencia de la ola de violencia que la azota es que se ha convertido en la región más afectada por el alza de precios de los productos de primera necesidad que perjudica a los más pobres. Mientras en Piura y Cajamarca la inflación se ha elevado en 8.1 y 8.2%, respectivamente, y en Lima Metropolitana está en 8.7%, en cambio en Puno ha trepado a su punto más alto de todo el país, 11.8%, seguido de cerca por Cusco (10.8%) y luego Moquegua, Ayacucho, Tacna y Arequipa.Ricardo Acosta, presidente de la Asociación Peruana de Agencias de Viaje y Turismo (Apavit), considera que esta situación de huelgas y bloqueos no puede continuar, por lo que el Gobierno tiene que revertirla o "los mismos ciudadanos deben ponerse fuertes para ver cómo se liberan de esta plaga".