Acompañado por el sonido de un pututo, el suspendido congresista Pasión Dávila alza sus brazos en dirección a una gigantografía con la imagen de Pedro Castillo con la banda presidencial. La escena transcurre en el auditorio de un local sindical en Lima, donde unas 60 personas asisten a la presentación del "Comité para la Liberación de Pedro Castillo". Es el 12 de enero. La mesa central es ocupada por el legislador, presidente del grupo, y otros tres integrantes.Tras su suspensión por golpear a un colega en pleno hemiciclo, Dávila se ha dedicado a impulsar la liberación de Castillo y su reposición como presidente. Para él, el golpe de Estado que dio el entonces mandatario el 7 de diciembre no tuvo efectos legales y solo fue un discurso.