Las violentas protestas que exigen la renuncia de la presidenta de la República, Dina Boluarte, así como el adelanto de elecciones generales, parecen haber llegado a un punto frío. Esto se evidencia, por ejemplo, en la reducción del número de bloqueos de carreteras en lo que va del presente mes, así como la disminución de enfrentamientos entre manifestantes y la Policía Nacional del Perú (PNP). También se refleja en el hecho de que en la última semana no se han registrado actos vandálicos como ataques a las comisarías, tomas de aeropuertos o similares.