Que desde hace unos días el control interno de la región se encuentre a cargo de las Fuerzas Armadas, parece importarles nada a los extremistas puneños que siguen imponiendo la violencia a sus protestas. En el distrito fronterizo de Desaguadero, una turba de 300 personas se enfrentó a un contingente de militares y policías, a quienes exigieron con gritos y empujones que se retiren de la zona. Los vándalos, además, retuvieron por unas horas a un agente policial.(Edición sábado).