A pocos días de cumplirse los dos primeros meses del Gobierno de Dina Boluarte, la presidenta se encuentra en pleno fuego cruzado. No solo debe enfrentar las violentas protestas en Lima y al interior del país, sino también el deterioro de las relaciones exteriores y la imagen dañada del Perú en el extranjero.Esta situación se originó a raíz de las declaraciones de algunos presidentes de la región, como Gustavo Petro (Colombia) o Luis Arce (Bolivia), quienes no solo cuestionaron la forma en que el Gobierno peruano controla las protestas, sino que pidieron la liberación del expresidente Pedro Castillo.Hasta ahora el Perú ha mostrado su molestia con las posturas de seis países de la región: Chile, Argentina, Colombia, Bolivia, Honduras y México