Tanto va el cántaro al agua que termina por romperse. Las constantes participaciones del expresidente de Bolivia Evo Morales en el sur del país promoviendo su proyecto geopolítico Runasur y hablando sobre política nacional han generado que las autoridades peruanas tomen cartas en el asunto a fin de detener lo que entienden como una injerencia en los asuntos internos del país.El punto de partida lo dio la presidenta Dina Boluarte, el último jueves, cuando dijo que junto a la Superintendencia Nacional de Migraciones evaluaba la "situación de ingreso" del exmandatario boliviano en el Perú.Por su parte, la canciller Ana Gervasi dijo ayer, en conferencia de prensa, que "el impedimento de ingreso al país a un ciudadano extranjero es un tema que corresponde evaluar a Migraciones, no a Relaciones Exteriores".