La jornada de ayer en el pleno del Congreso evidenció cómo afrontan dos poderes del Estado la actual crisis política y el desborde social. Por un lado, un Ejecutivo que se contradice en solo horas respecto a su propuesta de adelanto de elecciones. Por otro, un Legislativo que aplaza su decisión sobre ese tema y que se entrampa en otras discusiones, en el desorden y en enfrentamientos. Durante la sesión de más de siete horas, sin incluir el receso, el ministro de Justicia, José Tello, explicó dos escenarios y cronogramas generales de adelanto de elecciones: a abril del 2024 y a diciembre del 2023. La primera fecha está consignada en el proyecto de reforma constitucional presentado por el gobierno de Dina Boluarte y fue la propia presidenta la que lanzó la segunda alternativa el último miércoles.