Pese a que lleva más de un mes prófugo, Alejandro Sánchez Sánchez, dueño de la casa de Sarratea, dejó por unos minutos la clandestinidad para esgrimir argumentos en contra del pedido de prisión preventiva que presentó el Ministerio Público en su contra. Luego de defenderse volvió al escondrijo que utiliza para mantenerse al margen de la justicia.