A inicios de julio -a los pocos días de haber asumido funciones el entonces ministro del Interior Mariano González- el presidente Pedro Castillo le entregó dos pequeños papeles con nombres escritos a mano. Llegaron con la disposición de que esos eran sus cuadros para ocupar la Dirección General de Gobierno Interior (DGI), el órgano del cual dependen los prefectos y subprefectos de todo el país y cuya designación en realidad corresponde, al menos formalmente, al titular del sector Interior y no a Palacio de Gobierno.Según conoció Perú21, la historia de este encargo, incluidos los escritos dados por Castillo, obran en una de las declaraciones que González brindó a la Fiscalía de la Nación como parte de su colaboración -como testigo- en las pesquisas contra el jefe del Estado y su entorno. Y el exministro del Interior confirmó ayer a este diario el episodio.(Edición sábado).