Ni bien Pedro Castillo asumió la presidencia, familiares coludidos con empresarios, financistas de su campaña y paisanos empezaron a planificar la forma de sacar provecho económico de su relación con el nuevo mandatario.El mecanismo ideado por el entorno de Castillo pasó por designar a personas de confianza en ministerios claves hasta facilitar la dirección de los procesos de licitación convocados por los ministerios de Vivienda y de Transportes y Comunicaciones. Estas coordinaciones y negociaciones previas, así como los pagos de favores y sobornos (de los que se conocen, S/100 mil a Juan Silva y S/200 mil al alcalde José Nenil Medina), se fueron decidiendo no solo en Palacio de Gobierno, sino también en diferentes oficinas, casas o departamentos. Una suerte de despachos paralelos a Palacio o a las sedes ministeriales.(Edición sábado).