Antes de efectuarse los procesos de licitación de obras fraudulentas como en el caso de los distritos cajamarquinos de Anguía y Chadín y de Chachapoyas (Amazonas), los operadores y hermanos Hugo y Anggie Espino Lucana, quienes montaron empresas de fachada, y el alcalde de Anguía, José Nenil Medina, se reunían con el presidente Pedro Castillo, que habría dado su autorización para la realización de estas operaciones que les redituaron ingentes cantidades de dinero.