El primer ministro Aníbal Torres se presentó ayer ante el Congreso para defenderse de las acusaciones de incitar a la violencia contra ese poder del Estado.Respaldado por su Gabinete, Torres negó que haya azuzado a la población, volvió a victimizarse y evadió la autocrítica.El primer ministro culpó a "un sector de los medios y del Congreso" de no hablar con la verdad, incitar la vacancia o renuncia del presidente Pedro Castillo y ocultar información.