Cuando el presidente Pedro Castillo declaró ante el despacho de Pablo Sánchez, exfiscal de la Nación, el 17 de junio, hizo que su situación dentro del caso Puente Tarata lll se complicara. Son varios los motivos pero principalmente dos: Se negó a levantar el secreto de sus comunicaciones y a admitir que conoció a Álex Starost, su exasesor que también trabajó para el prófugo Juan Silva en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC). También dijo que no tiene contacto con sus sobrinos y no recordó cuántas veces visitó Sarratea (Breña). Además, que jamás conoció los pormenores del contrato para la obra Puente Tarata III. Además, refirió que no recordaba los números teléfonicos que usaba para comunicarse con su entorno.