Las mentiras tienen patas cortas, reza un viejo dicho. Es una manera de decir que las mentiras no se sostienen por mucho tiempo. El empresario Fermín Silva, dueño de la clínica La Luz, aseguró el último 6 de mayo, en declaraciones a la Comisión de Fiscalización del Congreso, que ni él ni su compañía había contratado con el Estado durante el gobierno de Pedro Castillo, su amigo y paisano chotano. Pero no era cierto. Para ese momento, su clínica ya era una recurrente proveedora de nuestras Fuerzas Armadas.El cliente fue el Ejército del Perú, más precisamente la Institución Administradora de Fondos de Aseguramiento en Salud (IAFAS) que dirige el coronel EP Óscar de la Cruz Orbegozo. Esta área se encarga de financiar y cubrir los gastos en medicinas y atención del personal militar, sean oficiales en actividad o en retiro.