La última vez que las universidades supervisaban solas sus condiciones de calidad, un edificio a medio construir con fachadas de triplay, un garaje o un chifa podía convertirse en un local acreditado para impartir educación superior universitaria. La reciente decisión del Congreso de la República pone nuevamente en manos de dueños o rectores de universidades la tarea de fiscalizarse y autorizarse a sí mismos.Ayer, con 68 votos a favor, 39 en contra y 5 abstenciones, el pleno aprobó en segunda votación recomponer el consejo directivo de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) para incorporar a representantes de universidades públicas y privadas, proyecto presentado en noviembre pasado por Esdras Medina (Renovación Popular).