El presidente Pedro Castillo utilizó el Día del Trabajo como plataforma para defender y promover -una vez más- su proyecto para convocar a un referéndum e instaurar una asamblea constituyente que elabore una nueva Carta Magna. Sostuvo que "nadie puede quitarle (al pueblo) el derecho a expresarse" libremente en las urnas si quieren o no una nueva Constitución Política.