Para el primer ministro Aníbal Torres parece ser ya un ejercicio común atacar a distintas personalidades e instituciones y tener un discurso divisorio, en medio de una crisis política y social acrecentada por un gobierno con serios cuestionamientos debido a su capacidad de gestión e indicios de corrupción.Aunque Torres suele acusar a la prensa de agredirlo o mentir, ayer se conocieron los insultos y ataques que él dirigió recientemente contra el cardenal Pedro Barreto y el secretario ejecutivo del Acuerdo Nacional (AN), Max Hernández. Esto pese a que el gobierno de Pedro Castillo está próximo a encabezar una sesión de dicho foro con el fin de apelar al diálogo, enfrentar la crisis y llegar a consensos."Ahí tenemos a un cura, el cura Valverde. Discúlpeme, me equivoqué, el cura que es autoridad en Huancayo, que en este momento me olvidé su nombre, tan miserable puede ser esta persona", dijo aclarando luego que se refería a Barreto y aludiendo a fray Vicente de Valverde, quien participó de la captura del inca Atahualpa con la expedición colonizadora de Francisco Pizarro.